Nec Otium

Los cuatro caminos que puedes tomar para llegar a ser CEO de tu empresa

  • Hay cuatro formas de llegar a la Alta Dirección, y los ejecutivos que toman cada camino tienen características diferenciadas.

Llegar a la Alta Dirección es la aspiración de muchos empleados, no solo por la posibilidad de tener una alta remuneración, sino también por pura ambición. Al fin y al cabo, dirigir una empresa o una de sus principales áreas operativas es un reto al alcance de muy pocos, y supone una experiencia que resulta atractiva para las personas que aman sus trabajos.

Pero ¿qué pasos hay que dar para llegar a lo que los angloparlantes conocen como C-suite? Depende. Lo cierto es que, como explica la consultora Cassandra Frangos en su nuevo libroCrack the C-suite Code, hay diferentes caminos hacia la Alta Dirección, y el ideal para cada persona depende de su experiencia, el apetito por el riesgo y, en gran medida, de las alianzas que haya sabido construir en la empresa.

Para conocer la forma en qué los directivos han llegado a sus puestos, Frangos ha entrevistado a una docena de CEO y ha realizado encuestas entre 350 líderes potenciales de todo tipo de sectores. Su conclusión es clara: hay cuatro formas de llegar a la Alta Dirección, y los ejecutivos que toman cada camino tienen características diferenciadas.

“Los líderes que aspiran a la C-suite deben considerar qué ruta brinda la mejor oportunidad de llegar a la cima”, apunta la consultora. “Evalúe cómo las diferentes rutas se alinean con su experiencia, marca de liderazgo y mentalidad; considere los riesgos y las recompensas de cada camino; y tenga en cuenta cómo ciertas elecciones de carrera pueden mejorar o disminuir sus posibilidades de tener éxito”.

Estas son las cuatro rutas hasta la cima y sus características:

1. El ejecutivo veterano

La ruta más predecible y común para llegar a la cima es a través de la promoción interna de directivos veteranos de una empresa. El 69% de los CEO del S&P 500 provienen de ascensos internos. Lo mismo ocurre con los directivos financieros, de marketing o comunicación: más de la mitad de los directivos de Fortune 500 provienen de posiciones inferiores de las mismas empresas.

“Los ejecutivos veteranos llevan en sus organizaciones más de 15 años, ganando constantemente experiencia y conocimiento institucional, y ascendiendo a roles más altos y exigentes”, explica Frangos. “Para seguir con éxito esta ruta, debe ser capaz de reinventarse a sí mismo a medida que cambian las necesidades del negocio y ser paciente y abierto a nuevas oportunidades”.

2. El agente libre

La segunda forma más común de llegar a la Alta Dirección es gracias a una contratación externa, pasando de un puesto de menor rango en una empresa a uno en la cúspide en otra o, como número dos y, desde ahí, a lo más alto.

Como explica Frangos, las organizaciones recurren a ejecutivos externos para liderar un cambio o debido a la presión de los accionistas. Este camino se abre cuando se necesita un cambio estratégico o cuando los ejecutivos existentes no tienen las habilidades o la experiencia para apoyar a la organización en un momento determinado.

“Ser un agente libre requiere de un ejercicio de autorreflexión para decidir cuándo es el momento adecuado para hacer un movimiento”, explica la consultora. “A la empresa le tiene que merecer la pena contratar a un extraño y para ello debe desarrollar habilidades muy demandadas y tener una historial de éxito: sea estratégico para desarrollar su experiencia, experiencia y ‘marca’”.

Para las mujeres llegar a CEO  es aún más difícil / Pixabay

3. El campeón de salto

Este tipo de ejecutivos son promovidos desde dos o tres niveles jerárquicos inferiores dentro de la propia organización, pasando por encima de empleados más veteranos. Suele tratarse de perfiles más jóvenes, que se promocionan dado su potencial, al haber demostrado su habilidad para entender modelos de negocios emergentes o en busca de una vuelta de tuerca a lo que se estaba haciendo hasta la fecha.

En opinión de Frangos, se trata del camino más difícil de seguir para llegar a la C-suite, dado que, en el fondo, más que un camino es un atajo. “Es una ruta difícil de planificar”, explica la consultora, “pero puede estar preparado para oportunidades de dar el salto gestionando estratégicamente su experiencia, reputación y red de contactos, estando atento a las cambiantes necesidades comerciales”.

4. El fundador

La forma más sencilla de llegar a CEO es fundar tu propia empresa. Cualquiera puede ir al registro, montar una compañía y hacerse unas tarjetas de visita de director ejecutivo. Pero claro, esto no quiere decir que estes dirigiendo a nadie.

Dirigir de verdad una gran compañía siendo el fundador de esta a menudo requiere un sacrificio financiero, ya que puede significar dejar un trabajo bien remunerado para abordar un proyecto propio y a menudo lleva más tiempo del previsto que un negocio sea viable.

“Para tener éxito en el camino del fundador, necesitará desarrollar habilidades de ventas y comunicación, cultivar la capacidad de recuperación y la tolerancia a la ambigüedad y construir una sólida red de contantes porque, al comenzar, no contará con el respaldo de la infraestructura institucional de funciones anteriores”, asegura Frangos.