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¿Puede implantarse en España?

Colegio solo cuatro días a la semana: la moda que abre el camino a las empresas

Los fines de semana de tres días se extienden entre los estudiantes en países como EEUU como medida extraordinaria para evitar la exposición al coronavirus.

Desde hace tiempo, la jornada laboral de cuatro días a la semana ha empezado a ganar terreno entre las empresas: Perpetual Guardian abrió la veda en Nueva Zelanda rebajando de 40 a 32 horas semanales con resultados sorprendentemente positivos, Microsoft aumentó el año pasado un 40% su productividad tras aplicarla en Japón, mientras que Software DELSOL se convirtió en la primera empresa española en reducir a cuatro los días de trabajo por semana. Sin embargo, la iniciativa no termina de calar entre las compañías, a pesar de que en plena pandemia global por el coronavirus podría suponer una menor exposición al contagio. De hecho, ese 20% del tiempo que se evita estar en contacto con otras personas ha llevado a los colegios de países como EEUU a adoptar en masa precisamente la jornada de cuatro días a la semana.

Pero, aunque podría parecer una mera reacción a la crisis sanitaria, lo cierto es que la jornada escolar de cuatro días tiene mucha historia, especialmente en Francia, donde el sistema educativo actual establece que los miércoles sean un día libre más para los niños de primaria -a partir de los 12 años salen al mediodía-. ¿Por qué? En 1905, una ley heredada de la Revolución Francesa desterraba la catequesis para siempre del programa lectivo de la educación pública, como parte de la progresiva separación entre Iglesia y Estado. Hasta entonces, los miércoles se reservaban íntegramente para la doctrina religiosa, por lo que el resultado fue el establecimiento de un tercer día libre a la semana.

Ahora, debido principalmente a la crisis del coronavirus, la jornada escolar de cuatro días se extiende por varios países de Europa y EEUU. Un ejemplo reciente es el del Estado de Missouri, donde el 20% de los colegios ya aplican esta reducción de horas lectivas. De hecho, la decisión no ha sido particular de cada centro, sino que se trata de un consenso generalizado entre las instituciones: 105 distritos escolares públicos de los poco más de 500 que conforman la región han adoptado oficialmente la semana escolar de cuatro días. La mayoría opera de martes a viernes, lo que brinda a las familias y empleados un fin de semana de tres días.

Porque ese es el gran reto de un plan tan ambicioso como reducir la semana escolar a cuatro días: la conciliación familiar. En Francia, donde el sistema lleva décadas instaurado, los padres suelen tener permisos especiales para que al menos uno de los tutores pueda salir antes del trabajo los miércoles para poder atender a sus hijos. También está muy extendida la contratación de 'canguros' simple y llanamente para que vayan a buscar a sus hijos al colegio ese día. Sin embargo, en un país como EEUU, sin la misma experiencia que Francia en este campo, la conciliación podría parecer mucho más compleja a priori.

Por eso, en lugares como Missouri se ha decidido actualizar también la jornada laboral a la semana escolar de cuatro días: se otorgan permisos especiales a los padres en el trabajo, los alumnos que tienen dificultades pueden utilizar ese quinto día para recuperar terreno a través de clases online, mientras que el resto de los jóvenes se aprovechan de la extensa oferta de ocio (online o al aire libre) de los ayuntamientos locales. La clave de su éxito reside en que la mayoría de los distritos educativos que han acogido la semana escolar de cuatro días dan cobertura a pequeñas porciones de población.

Divide y vencerás (al coronavirus)

Este modelo casi municipalista permite, al mismo tiempo, reducir la jornada escolar a cuatro días, impulsar la educación online, fomentar los planes de conciliación en el trabajo y permitir a las administraciones locales atender adecuadamente a pequeños núcleos de población. En el caso de Missouri, tampoco se trata de algo nuevo: el primer distrito educativo adoptó esta medida en 2010 y, desde entonces, cada año se ha ido aumentando exponencialmente el número de distritos que han implementado esta medida. El año pasado, antes del estallido de la pandemia del coronavirus, 62 distritos del Estado ya la habían adoptado.

Sin embargo, hasta el pasado abril, muchas de las nuevas propuestas en Missouri para implementar la jornada escolar de cuatro días fueron rechazadas. Todo cambió con el coronavirus. En el último medio año, otros casi 50 distritos educativos se han sumado a la iniciativa. En primer lugar, por razones sanitarias, pero también porque supone un ahorro considerable: un día menos de colegio a la semana significa un gasto de un 20% menos en autobuses, en servicio de comedor, aire acondicionado, calefacción... Exactamente los mismos motivos que impulsan cada vez a las empresas de todo el mundo a adoptar este modelo.

El modelo flexible de España

En España no abundan los ejemplos de empresas que hayan adoptado la jornada laboral de cuatro días, a pesar de que la Organización Internacional de Trabajadores (OIT) recomienda encarecidamente reducir en todo el mundo las horas de trabajo para aumentar la productividad y mejorar la calidad de vida. "Los trabajadores necesitan mayor soberanía sobre su tiempo. La capacidad de tener más opciones y de ejercer un mayor control sobre sus horas de trabajo mejorará su salud y su bienestar, así como el desempeño personal y empresarial", señala el texto.

Trabajar menos para ser más productivo. El concepto parece antagónico, pero lo cierto es que está en línea con las ventajas de la jornada laboral de cuatro días a la semana. Por eso, a pesar de no estar extendido este modelo, en España cada vez gana más peso la flexibilidad en el trabajo: horarios adaptados a los colegios de los hijos, el recientemente regulado teletrabajo, etc. Sin embargo, las empresas españolas aún están lejos de abrazar la jornada laboral de cuatro días o el sistema educativo la semana escolar reducida.