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Trece años después

Las sombras del Castor: "Es la ruina para los pescadores, ya no hay doradas"

El proyecto para reconvertir un antiguo yacimiento petrolífero en un almacén gasístico sigue teniendo efectos demoledores para los habitantes de la zona.

Las sombras del Castor: "Es la ruina para los pescadores, ya no hay doradas".
Pau Escala

El de 5 de junio de 2008 el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba lo siguiente: "Se otorga a la empresa Escal UGS, S.L. la concesión de explotación de almacenamiento subterráneo de hidrocarburos denominado 'Castor' para el almacenamiento de gas natural, situada en el subsuelo del mar, a 21 km aproximadamente de la costa". Un anuncio breve, que no llegaba a las dos líneas y media de extensión en el boletín, pero que sigue provocando efectos duraderos y perniciosos 13 años después en la costa fronteriza entre la provincia de Castellón y Tarragona.

El proyecto Castor consistió en reconvertir un antiguo yacimiento petrolífero a una veintena de kilómetros de la costa de Castellón en un almacén gasístico, con el objetivo de suministrar gas natural en España para que ésta no dependiera de terceros países. Este plan comenzó a investigarse durante el inicio del Gobierno de Aznar, pero no se ejecutó hasta el Gobierno de Zapatero, cuando el ministro de Industria, Miguel Sebastián, dio luz verde al proyecto. Años más tarde, Sebastián reconoció que ni asistió al Consejo de Ministros donde se aprobó el plan. En el año 2013, durante el Gobierno de Rajoy, el ministro José Manuel Soria frenó el Castor tras apreciarse más de quinientos movimientos sísmicos en toda esa zona.

Entre el parque natural Sierra de Irta y la Sierra de Montsiá se encuentra Benicarló, un municipio de casi 30.000 habitantes anclado al sur del delta del Ebro. Para mucha gente del municipio 'El Castor' (que es el  apodo con el que la gente de la zona describe al proyecto gasístico, que empezó a funcionar en 2012) "esta normalizado y no afecta ni positiva ni negativamente". El responsable de un restaurante de la zona dice que a ellos la plataforma "no les quita trabajo" y afirma que "las luces están ahí, a lo lejos, pero no se hacen comentarios sobre el tema" y añade "los turistas se creen que son barcos". "El dinero se sigue moviendo como antes", dice una mujer al otro lado del teléfono que tiene una inmobiliaria en Benicarló, "no nos ha afectado nada a mi entender". Sin embargo, esta realidad de la costa choca con la experiencia de los pescadores que cada mañana se levantan a las 4.30 de la mañana para ir a la mar en busca de pescado fresco.

El proyecto para reconvertir un antiguo yacimiento petrolífero en un almacén gasístico sigue teniendo efectos demoledores para los habitantes de la zona.
EP

"Para nosotros el Castor es y ha sido la ruina", dice Francisco Querol, patrón mayor de la cofradía de Benicarló, que señala a una serie de personas al frente de las cofradías "que se llenaron los bolsillos en su día" como uno de los causantes de la situación actual. A esto último prefiere no darle mayor importancia y prueba de ello es la desidia con la que habla del tema. Él prefiere centrarse en la pesca, la profesión que ha heredado por tradición familiar. El patrón enumera algunos animales marinos que han ido desapareciendo de la zona desde que se instalara la plataforma, como las caballas o las sardinas. Aunque hace mayor énfasis en otro pez: la dorada. "Antes se cogían doradas por toda la zona y desde el Castor ya no hay porque se han ido a otros lugares de pesca". "No sé ni qué decir, para nosotros ha sido una de las peores cosas que nos ha pasado en este tiempo", sentencia.

Pau Escala, patrón mayor de la cofradía de Sant Pere de les Cases (Alcanar), relata como dos barcos aparecieron un día por la zona y comenzaron a tapar la zanja por donde se había introducido el tubo que extraería el gas. "Uno de los barcos iba soldando por tramos y el otro iba por detrás rellenando con piedras, como les parecía, para que se quedara plano, algo que fue imposible". "El daño ya lo han hecho", dice resignado el patrón mientras se pregunta cómo "las oenegés permitieron hacer todo eso". Escala sostiene que en la actualidad hay un remolcador "las 24 horas del día" alrededor de la plataforma del Proyecto Castor, algo que suscita la misma pregunta entre los vecinos de la zona: ¿Quién está pagando eso?

"Si cruzas el tubo rompes el arte"

"En la zona de la plataforma tenemos un tubo que no lo podemos cruzar, es una montaña de piedras", dice Querol, que continúa, "si intentas cruzarlo rompes el arte (la técnica de los pescadores para capturar los peces)". El patrón relata que, cuando era vicepresidente de la cofradía, tuvo reuniones con muchos políticos. Allí, ellos, "que eran muy prepotentes y soberbios", les aseguraron que "el tubo con el tiempo se iría asentando en el fondo y se podría pasar".

Otra de las causas por las que el número de peces ha disminuido es porque la plataforma desprende luz y hace "que el pescado no se acerque a esa zona". Querol afirma que "El Castor no te permite realizar tu trabajo como quieres" porque cuando pescan "el arte tiene que ir pegado al fondo del mar". El hecho de que haya una pila de rocas "hace que tengas que subir y bajar continuamente el arte y supone "romper la uniformidad con la que hay que pescar". El patrón, sin embargo, dice se han acostumbrado a esta situación, "cuando pescas el langostino en Navidad ya sabes lo que hay cuando llegas al tubo, o lo intentas saltar o te vas a casa".

Las sombras del Castor: "Es la ruina para los pescadores, ya no hay doradas".

Finalmente, se muestra pesimista sobre si algún día se quitará el tubo, "no se va a quitar, cuesta muchos millones. Quitarán la plataforma y dejarán un tapón, pero el tubo es muy difícil de quitar". El patrón mayor de Alcanar coincide con esta reflexión, "el tubo es casi imposible que lo quiten" y hasta se muestra reacio a que lo cambien "¿Quién garantiza que no será peor mover la zanja?".

Escala asegura que Alcanar ha sido el municipio que más se ha visto afectado por la instalación de el Castor en beneficio del pueblo vecino, Vinaroz. "La mierda se la ha comido Alcanar mientras que Vinaroz ha cobrado mucho dinero". Fuentes de la cofradía de pescadores de Vinaroz consultadas por La Información sostienen ser "neutrales" con este tema porque para ellos es "una pequeña rotonda en un lugar donde antes había carretera, y si la quitan, pues habrá más carretera, pero no supone un problema". Por último, la fuente afirma que los políticos "siempre" les han tratado bien y les han asegurado que en dos años "lo desmantelarán todo".

Reducción de pescadores y barcos

"El número de pescadores que hay es un 35-40% de lo que había desde que instalaron el Castor", afirma el presidente de la cofradía de Benicarló. A esto se le añade, por ende, una reducción en el número de embarcaciones de la zona. En Vinaroz se ha pasado de unas "15 o 16 embarcaciones a solo 7", en Benicarló de "27-28 barcos" a "15", en Peñíscola había "35" navíos y ahora solo hay unos "17-18" y en Castellón capital han pasado de tener entre "35-40" barcos a los "12" de la actualidad. Querol sentencia, "Benicarló era una de las cofradías más importantes y que más facturábamos del Mediterráneo, ahora somos una cofradía humilde porque muchos, tras el Castor, vendieron el barco y volvieron a tierra".

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