Economía

La que fue 'California chica'

El wolframio por el que suspiraban los nazis 'resucita' un pueblo de Salamanca

  • Saloro, empresa  perteneciente al fondo Oaktree, reactiva la mayor mina de Europa tras 40 años y crea "riqueza" en la comarca de Vitigudino.

Jueves, 4 de diciembre de 2019. Día de Santa Bárbara, patrona de los mineros. Tras una misa, los vecinos y empleados de la mina disfrutaron de un convite ofrecido por la empresa en una enorme carpa, festejo al que también asistió el alcalde, Jesús María Ortiz, y que finalizó con todos los presentes, cerca de 300 personas, entonando el himno minero, 'En el Pozo María Luisa'. No, no se trata de un pueblo asturiano o leonés dedicado desde hace décadas al monocultivo de carbón. Hablamos de Barruecopardo, en la provincia de Salamanca.

Un pueblo al lado mismo del parque natural de Los Arribes del Duero, donde la empresa Saloro, controlada por el fondo de capital Oaktree, ha logrado que de su mina de wolframio, que durante la II Guerra Mundial vendió toneladas de este mineral a la la Alemania nazi, vuelvan a salir dos contenedores repletos de mineral casi 40 años después de que se cerrara la explotación en 1982.

La apertura de la mina crea actualmente 200 puestos de trabajo directos y ha logrado frenar la despoblación, "ha resucitado" Barruecopardo (un pueblo de apenas 450 habitantes), y por extensión, a toda la comarca de Vitigudino, y ha activado su economía. "La empresa que ha abierto otra vez la mina, es un fondo... no tan buitre", asegura un habitante del pueblo. "Se ha reabierto la mina, hay trabajo en el pueblo y en la comarca, se ha reactivado la economía. Barruecopardo vuelve a renacer", nos dice un habitante del pueblo que trabaja en la mina "como lo hicieron mi abuelo, mi padre..." El hecho es que en Barruecopardo, "está en paro el que no quiere trabajar", porque la tasa de desempleo apenas llega al 5%. Lo que se considera pleno empleo. Algo extensible a toda la comarca.

El wolframio es un mineral escaso en el mundo; con una gran dureza, es el más duro tras el diamante, y el que más aguanta el calor, con una temperatura de fusión de 3.400 grados centígrados. España, principalmente en el oeste de la península (Galicia, León, Zamora, Salamanca, Cáceres) fue durante el siglo XX uno de los mayores productores y Barruecopardo fue la mina de wolframio más grande de España hasta legar contar con más de 1.000 mineros.

Era la conocida como 'California chica'. En la Segunda Guerra Mundial se usaba para blindar la punta de los proyectiles antitanque y en la coraza de los blindados. La adquisición de wolframio se convirtió en un elemento vital e indispensable para la Alemania nazi, que lo adquiría a través de la España franquista y el Portugal salazarista. El suministro de wolframio a los nazis llegó a ser tan importante que provocó una seria crisis diplomática con las potencias aliadas, ya que era fundamental para la maquinaria de guerra alemana.

Pero las explotaciones fueron abandonándose en la segunda mitad de siglo y los pueblos donde estaban radicadas cayendo en el abandono económico y la despoblación. Barruecopardo, por ejemplo, ha pasado de los 1.500 habitantes en 1960 hasta los 450 de la actualidad, cuatro veces menos. Ahora, el wolframio vuelve a ser estratégico, así lo dice la Comisión Europea, que lo ha incluido en el listado de materias primas críticas. Las que tienen alta importancia económica para la UE y con riesgo de falta de suministro.

Este mineral se utiliza hoy en la construcción de  móviles, material de soldadura, placas de circuitos, instrumental odontológico, maquinaria pesada, plantas de producción de energía, trenes, coches, aviones, industria militar... Y del que China produce el 85% del existente en todo el mundo. En Barruecopardo (se han abierto otras minas de este estilo den Galicia o León, pero de menor tamaño) se producirá, se produce, aproximadamente, el 20% de todo el Wolframio de la Unión Europea. 

Aunque el proyecto de la empresa comenzó en el año 2004, fue en octubre de 2012 cuando Saloro presentó oficialmente el proyecto de reapertura de la mina. Tras el proceso informativo, de declaración de impacto ambiental, permisos, concesiones, etc, que llegaron en 2015, las obras de las instalaciones comenzaron en 2017 y el proyecto comenzó a extraer mineral en marzo de 2019 y se espera que esté a pleno rendimiento a lo largo de 2020.

Cuando en diciembre salieron los primeros camiones de Barruecopardo con concentrado de Wolframio la compañía dijo que "Saloro ha cerrado las ventas en el mercado internacional de los primeros contenedores de concentrado de mineral de wolframio extraído de la mina de Barruecopardo (Salamanca). La compañía está preparando más contenedores para su venta a compradores internacionales. Estas ventas constituyen un hito importante en un proyecto que muestra el compromiso de Saloro con el desarrollo de una zona deprimida económicamente, como es el oeste de Salamanca, y más en concreto la comarca de Vitigudino, donde la mina de wolframio de Barruecopardo se ha convertido en un revulsivo para el empleo".

En la explotación, no en vano, trabajan  cerca de 200 personas, de las que el 80% pertenecen a la comarca de Vitigudino, muchos de ellos de pueblos cercanos como Aldeadávila de la Ribera, Vilvestre, Bermellar, Saldeana, Lumbrales y San Felices... y 40 del mismo pueblo de Barruecopardo, además de empleos indirectos en otras empresas de la zona y de fuera de la misma. Juan Antonio es de Lumbrales, pero vive en Irún (Gipuzkoa) desde hace muchos años. "Mi padre y mis tíos trabajaron en la mina y ahora sé de varios jóvenes del pueblo que trabajan otra vez allí y, por lo que sé, con buenas condiciones laborales y económicas", asegura.

Desde la propia empresa Saloro han explicado a La Información en qué consiste su proyecto: "Saloro comenzó a realizar los primeros estudios en la zona en 2004, durante el proceso de investigación y estudios de campo en la zona, la compañía demostró la viabilidad y fortaleza técnica y económica de su proyecto minero y 15 años después concluyeron los trabajos de ingeniería y construcción de la planta de procesamiento y la puesta en marcha de la mina es una realidad".

En la empresa resaltan que "Barruecopardo se encuentra ubicado en una zona deprimida y maltratada por la despoblación y en estos momentos trabajan en la mina alrededor de 200 personas. De los cuales, el 33% son o residen en Barruecopardo. El 56% procede o reside en los municipios colindantes o en la comarca de Vitigudino, y el resto proceden de Salamanca provincia. Así, la presencia de Saloro en la zona ha repercutido de forma directa en la reducción del desempleo. En 2012, año en el que la compañía firmó el convenio con el Ayuntamiento de Barruecopardo, la tasa del paro era del 18,48% en el municipio y actualmente podría decirse que está cerca del pleno empleo".

Respecto a las características técnicas y económicas del proyecto, la empresa explica que "hay recursos suficientes para una eventual prolongación de la actividad de la mina durante más de dos décadas" y que "la inversión llevada a cabo por la empresa en estos 15 años supera ya los 70 millones de euros. Para la puesta en marcha del proyecto, Saloro acordó un robusto paquete de financiación (alrededor de 90 millones de Euros) a través de los fondos gestionados por Oaktree Capital Management". Respecto a la mina en sí misma "el yacimiento es uno de los mejores de Europa y producirá entre el 10% y el 12% de wolframio mundial no procedente de China, líder de producción de este mineral con el 85% de la cuota de mercado global". Tras las primeras 40 toneladas que salieron de la mina en diciembre, la empresa estima, que "cuando la planta esté a pleno rendimiento, producirá cuatro contenedores de media a la semana".

El proyecto minero de Saloro se encuentra situado en una ZEPA -Zona de Especial Protección para las Aves-, forma parte de la Red Natura 2000 y es lindera del Parque Natural de Los Arribes, pero, a diferencia de otros proyectos mineros, nunca ha generado el rechazo de movimientos ecologistas ni de los vecinos. "Aquí siempre ha habido mina. Éste es un  pueblo minero y sabemos lo que supone la minería: riqueza, por eso nadie se ha opuesto a la reapertura de la mina", dicen en el pueblo. "El proyecto planteado por Saloro tuvo desde el principio", explican, "la singularidad medioambiental de la zona y el departamento de Medio Ambiente de Saloro ha trabajado en estrecha colaboración con el servicio territorial de Medio Ambiente de la Junta en Salamanca".

Así, "Saloro tiene como objetivo minimizar estos y todos los posibles efectos secundarios que pueda ocasionar la puesta en marcha de su proyecto minero en Barruecopardo, así como asegurar el mantenimiento de la fauna más importante y emblemática de la zona. Para ello, la compañía tiene diseñado un paquete de medidas correctoras, preventivas y compensatorias que responden a cada una de las posibles afecciones que el proyecto pueda causar en diferentes ámbitos: fauna, flora, medioambiente y sociedad local. La mayoría de ellas o se han llevado a cabo ya o se están llevando a cabo, y todas han sido realizadas en consonancia con las autoridades y los agentes medioambientales y todas serán monitorizadas durante toda la vida del proyecto tal y como establece el programa de Vigilancia Ambiental diseñado por la empresa".

El alcalde de Barruecopardo, Jesús María Ortiz (PP), que también es diputado general de deportes en la Diputación de Salamanca, asegura que "160 o 180 puestos de trabajo en un pueblo pequeño como es el nuestro es una suerte. Aquí, en el pueblo y en la comarca, todo el mundo está a favor de la mina. Es mina de wolframio, no es uranio", como sí sucede en otra localidad del Campo Charro salmantino, Retortillo, con la mina de uranio de la australiana Berkeley, "y no supone peligro alguno. Está viviendo gente joven al pueblo. Hay más niños en  el colegio, en la guardería... A nosotros, cuando llega la fecha indicada, la empresa nos ingresa las cuantías de dinero marcadas y para Barruecopardo, Saloro es una empresa más del pueblo, que está manteniendo a muchas familias y así el pueblo vuelve a subir", sentencia.

En Barruecopardo han abierto nuevos bares, casas rurales... Se nota que la actividad ha crecido. "Está claro que algo sí que ha mejorado la vida en el pueblo", dice María Ángeles, del Hostal Bar Valverde. "Hay gente del pueblo trabajando en la mina, aunque no todos pueden entrar... Hay gente de fuera que viene  a la mina, de Barcelona, Madrid, Granada, Sevilla, Bilbao... Pero como no hay casas suficientes en el pueblo la mayoría están en pueblos de alrededor, sobre toldo en Vitigudino. Aquí se han quedado seis o siete familias nuevas y notamos el movimiento de gente en el hostal y en las comidas y los menús que damos en el bar a diario y todos son prácticamente de la mina. Está claro que algo se ha movido con la mina". 

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