Economía

Cuestiona la subida a pensionistas y funcionarios

Aviso del FMI: España se arriesga a un lustro perdido si no controla la Covid

El organismo insta al Gobierno a prolongar los ERTE y el escudo social durante el tiempo que sea necesario, pide cautela en el gasto y pide mantener el fondo de la reforma laboral.

La economía española se expone a un lustro perdido si no es capaz de controlar los rebrotes de la pandemia, garantizar la viabilidad de la mayor parte de su tejido productivo y mantener la confianza de los agentes económicos en el país. Así lo advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la versión desarrollada del informe de situación sobre la economía española que avanzó el pasado mes de octubre. No es su escenario central, en el que España experimentaría una poderosa recuperación económica en 2021, con un crecimiento del 7,2%, y estaría en disposición de alcanzar el nivel de producto previo a la pandemia entre finales de 2022 o principios de 2023; pero es el que el organismo internacional prevé si una buena parte de los riesgos que amenazan ese escenario central se materializan a lo largo del próximo año.

"Un fracaso en el control de los nuevos rebrotes retrasaría la recuperación", advierte el organismo, que asocia ese escenario pesimista en el que España no recuperaría el nivel de PIB anterior a la crisis hasta el año 2025 a la aparición de problemas de financiación en los mercados a cuenta de las dudas sobre los balances de las compañías y a una materialización de nuevas disrupciones económicas.

El FMI hace especial hincapié en subrayar que no se trata de un escenario descabellado. El organismo advierte en su informe de que la pandemia ha golpeado de forma singularmente virulenta a la economía española - a la que ha conducido a su peor desempeño en medio siglo - y le ha causado una serie de daños estructurales que la hacen más vulnerable que otras economías a posibles problemas en el futuro. ¿A qué vulnerabilidades estructurales se refiere? A un tejido productivo en el que prevalecen las empresas de pequeño y mediano tamaño, a su dependencia del turismo o al extendido uso de los contratos temporales en el mercado de trabajo.

Proyecciones económicas FMI
Nerea de Bilbao

El Fondo asume que si España es capaz de gestionar la crisis sanitaria sin mayores medidas de restricción de la actividad, además resulta que el consumo privado se recupera de forma intensa en 2021 y, por último, se produce una ejecución efectiva de una parte importante de los fondos europeos el año que viene podrá crecer ese 7,2% que prevé el FMI. Pero avisa al mismo tiempo de que ese 'escenario central' es "muy incierto", está sujeto a una serie de riesgos que suponen importantes amenazas a la baja y que su concreción dependerá de la capacidad del país para contener la segunda ola del virus, del tamaño, 'timing' de ejecución y composición del gasto del fondo europeo y del éxito de las medidas del Gobierno para contener los efectos de la crisis sanitaria sobre el tejido productivo.

Un número no pequeño de asteriscos que implican una respuesta tácita a las críticas que en su día realizó el Gobierno a las previsiones del FMI. El Fondo reafirma en su informe su previsión de crecimiento del 7,2% para 2021, frente al 9,8% del Gobierno; aclara que sí tiene en cuenta la ejecución de los fondos europeos, si bien prevé al contrario que el Ejecutivo que ésta no alcanzará los 27.000 millones sino que se quedará en más o menos la mitad; y advierte que las incertidumbres que la rodean podrían restar hasta cuatro puntos de crecimiento a la misma durante el próximo año.

Prorrogar los ERTE, mantener la reforma laboral...

En el siempre atractivo capítulo de recomendaciones de política económica, el FMI prioriza en el corto plazo la prolongación de los esquemas de protección de los ERTE y las prestaciones especiales a los trabajadores que se han quedado sin trabajo y reclama un reforzamiento de las medidas de liquidez dirigidas a las empresas, en lo que parece un aval a la prolongación y redotación de la línea de avales del ICO, que el área económica negocia estos días con Bruselas.

El organismo considera crítico mantener el esfuerzo fiscal, pero también afrontar la situación de las empresas viables con problemas puntuales de solvencia como consecuencia de la crisis. Como ya pusiera de manifiesto el gobernador del Banco de España, el FMI entiende que el Gobierno debe orientar los recursos públicos disponibles a las empresas y agentes económicas con perspectivas de futuro y, por otra parte, facilitar una liquidación ordenada de las empresas no viables. Para conseguirlo, vuelva a reclamar una modificación urgente de la legislación concursal.

Respecto a la reforma laboral, que nuevamente ha saltado a la actualidad durante los últimos días, la jefa de la misión del FMI para España, Andrea Schaechter, ha recomendado al Gobierno mantener la base de la reforma aprobada en 2013 por el PP, si bien ha admitido que la misma ha generado distorsiones en el mercado laboral que deberían ser corregidas como el abuso de la contratación a tiempo parcial y la generación de bolsas de pobreza dentro del mercado laboral. A este respecto, Schaechter ha planteado la posible implementación de créditos fiscales para resolver este problema, en línea con el célebre 'complemento naranja' propuesto en su día con Ciudadanos, que abogaba por abonar desde los presupuestos del estado un suplemento salarial a las rentas más bajas en función de su nómina y su situación familiar.

Cuestiona las subidas a funcionarios y pensionistas

Sin criticarlas abiertamente, la jefa de la misión del FMI para España, Andrea Schaechter, ha cuestionado la decisión del Gobierno de elevar la nómina de las pensiones y de los funcionarios un 0,9% desde la perspectiva de que suponen medidas que consolidan gastos a futuro, lo cual aprecia como poco aconsejable en un contexto de incertidumbre como el actual. La economista del FMI admitió el rechazo social que ha generado en España las medidas de contención del gasto en pensiones, pero subrayó la necesidad de ser cauto en las medidas de gasto que se adoptan en contextos como el actual. "Deben evitarse los compromisos de elevar permanentemente los coeficientes de gasto corriente, por ejemplo a través de la masa salarial y las pensiones (públicas), dado el elevado déficit fiscal estructural y las presiones de gasto a largo plazo derivadas del envejecimiento de la población".

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